de Carmen Imbert-Brugal
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Como no te tengo, te imagino en deseo, sólo sensación y gusto, sólo paso de espuma y arena./ Por no tenerte te siento, te huelo, disfrutando el olor que inventé para ti./Como no te tengo, te he querido en cada esquina, te he acariciado, conozco tu rostro de placer, tu ansiedad./Como no te tengo, estoy contigo siempre y te he amado tantas veces que mi rubor te sorprende cuando nos vemos.
Carmen Imbert-Brugal, Memorias de la Señora (Fragmento)
Para unirse a las festividades de la Feria Internacional del Libro de Santo Domingo 2012 y con el inicio de la primavera, la Editorial Santuario realizará un Conversatorio sobre el libro Memorias de la Señora (Colección de Relatos) de la escritora Carmen Imbert-Brugal.
Memorias de la Señora es una edición canónica Conmemorativa de los Dieciséis Años de la Primera Edición de la novela Distinguida Señora de Carmen Imbert-Brugal, y consta de una selección de veinticinco relatos breves que invitan al placer de la lectura, narrados desde el desencuentro, la memoria confesional, el abandono, la renuncia y la fragmentación que la sociedad impone al sujeto femenino.
Imbert-Brugal tiende a cambiar ese destino, subvirtiendo el discurso que condena a la mujer en su rol de domesticidad, resquebrajando la obediencia, interrogando a los refugios afectivos, recomponiendo los cristales dispersos de esa mirada –metáfora de la inconsciencia- a la cual se aferran muchas que no descubren su sentido de pertenencia en el mundo.
En veinticinco relatos de mujeres y sobre mujeres la narradora nos hace viajar con sus protagonistas por la insularidad del Caribe; nos trae y nos lleva por las orillas de una triangularidad de un escenario desde el cual las mujeres se hacen a la mar, en entre San Juan, Varadero y Santo Domingo para confesarse y encontrar el eslabón de esa cultura patriarcal que impone distorsiones a su voz, a su cuerpo, a sus manos y a su pensamiento.
El Conversatorio contará con la participación especial de las críticas literarias Wanda Cosme Montalvo, M.A., de la Universidad de Puerto Rico en Bayamón, Sheila Barrios Rosario, Ph. D., de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Ponce, el próximo viernes 20 de abril, a las 6.30 de la tarde, en el emblemático Foro “Pedro Mir” de la Librería Cuesta, sito Av. 27 de Febrero, esquina Av. Abraham Lincoln.
Carmen Imbert-Brugal es una representativa escritora dominicana de la generación de los ‘80. Su primera novela es Distinguida señora (Editora Amigo del Hogar, 1995). La Editorial Norma, en su colección “La Otra Orilla”, ha publicado dos novelas suyas: Volver al frío (2003) y Sueños de Salitre (2004).
A través del ejercicio de la palabra y, por ende, de su labor intelectual, así como por su larga trayectoria en los medios de comunicación (en la prensa escrita, televisión y radio) Imbert-Brugal ha contribuido a configurar espacios de opinión pública alternativos para provocar la reflexión y el debate sobre política, cambios sociales, legislación, gobernabilidad, derechos humanos, feminismo y género, evaluaciones críticas al status quo, al establishment, y prácticas discriminatorias que resquebrajan la libertad individual y la justicia, para hacer emerger desde una filosofía de la diversidad nuevas miradas e identidades en las interacciones sujetos/poder/ Estado/ciudadanía.
Imbert-Brugal actualmente es Productora y Conductora del programa radial “Matutino Alternativo” y de TV “Metrópolis”. Importantes revistas y periódicos nacionales han publicado sus artículos y ensayos sobre diversos temas.
Wanda Cosme Montalvo se ha desempeñado como crítica literaria, reseñista, editora y correctora de varias editoriales de Puerto Rico. Desde el 2000 hasta el 2006 ejerció como comentarista y crítica de libros para el periódico Diálogo de la Universidad de Puerto Rico. En el 2005 fue la comentarista de libros del programa cultural Cultura Viva que se transmite por WIPR, Canal 6.
Ha realizado diversos trabajos académicos principalmente sobre mujeres escritoras latinoamericanas. En el 2007 publicó con la Editorial Isla Negra el libro Nuevas coordenadas de la literatura puertorriqueña. Este libro fue premiado por el Pen Club de Puerto en el Género Ensayo. Ha colaborado con el Departamento de Educación de Puerto Rico, a través de la Universidad de Puerto Rico, ofreciendo talleres de formación y Educación Continua a maestros y maestras de español del sistema público de enseñanza del país.
La Profesora Cosme hizo un Bachillerato en Estudios Hispánicos en la Universidad de Puerto Rico, Río Piedras, y una maestría en Literatura Española en New York University en Madrid. Actualmente completa un doctorado en Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras. Ha sido profesora de Lengua y Literaturas Hispánicas en la Universidad de Puerto Rico, recintos de Río Piedras y Carolina, y en la Universidad Sagrado Corazón. Actualmente enseña en el Departamento de Español de la UPR en Bayamón.
Sheila Barrios Rosario nació y se crió en la Comunidad La Dolores en Río Grande, Puerto Rico. Posee un doctorado en Literatura Puertorriqueña y el Caribe del Centro de Estudios Avanzados de Puerto Rico y el Caribe, San Juan. Su tesis doctoral se centró en la narrativa de Hilma Contreras, una de las columnas fundacionales del cuento dominicano del siglo XX. Cuenta con 15 años de experiencia como profesora de español y de literatura en diversos centros universitarios.
Ha publicado los textos escolares: Idioma y fantasías, con la Editorial Norma en el 2008; Manual de Tutorías, para el Departamento de Educación de PR en el 2008; y un estudio preliminar a la edición de La carnada de Hilma Contreras, publicada en el 2007 en Santo Domingo.
Además ha colaborado con artículos de periódicos en y fuera de Puerto Rico, al igual que con las revistas literarias Cuadrivium del Departamento de Español de la UPR en Humacao, y Ceiba de la UPR en Ponce. Actualmente reside en Ponce y labora como Catedrática Auxiliar del Departamento de Español de la Universidad de Puerto Rico en esa misma ciudad.
Santo Domingo, República Dominicana.
15 de abril de 2012
miércoles, 18 de abril de 2012
viernes, 16 de marzo de 2012
AUTOR: JIT MANUEL CASTILLO
EDITORIAL SANTUARIO
se complace en invitarles a la puesta en circulación del libro
JUDAS IZCARIOTES
del autor
JIT MANUEL CASTILLO
la presentación de la obra estará a cargo del autor
ANDRÉS L. MATEO.
Fecha: Lunes 19 de Marzo
Lugar: Libreria Cuesta, 27 de Febrero, esq. Abraham Lincoln
Hora: 6:30 PM puntual
jueves, 8 de marzo de 2012
EL MUNDO COMO PINTURA DIVINA
(Juan Carlos Mieses entrevista al pintor Daniel Infante)
JUAN CARLOS MIESES. Primero, Daniel, una pregunta que luce sencilla, pero que presiento es fundamental y quizá difícil de responder porque como escritor sé que un artista tiende a definirse por medio de su obra y su obra siempre está en perpetua evolución como todo lo que existe debajo el cielo y sobre él. ¿Qué es un pintor?
DANIEL INFANTE. Un pintor, para mí, es alguien que asume una postura de creador, gestando y dando a luz, valiéndose de la pintura, un universo en el que comienza siendo centro y eje impulsador del mismo. Una idea estética que siempre me ha gustado y que podría ayudar a entender el rol que asume el pintor es la idea del Deus Pictor (Dios Pintor) refiriéndose a la exaltación formal y cromática de la naturaleza y concepción del mundo como pintura divina. Dios se convierte en el gran maestro cuyos secretos el pintor debe descubrir y emular. Así el pintor asume la postura de creador, papel que desempeña imitando a Dios en la tarea de crear las cosas.
JUAN CARLOS MIESES. He notado que la visión de la realidad que refleja tu pintura ha sufrido variaciones en el curso de los últimos años. ¿Esas variaciones se han producido de una manera sosegada o son el resultado de una fuerte lucha interior?
DANIEL INFANTE. La evolución en mi trabajo es producto de una experimentación constante y de un cambio también constante en la manera de percibir las cosas. Varios estetas han coincidido en la teoría de que las verdaderas y mas bellas creaciones artísticas son producto de un conflicto-conciliación de contrarios. Yo personalente me sumo a esta idea estética trágica y creo que mi trabajo tiene mucho de esto. Por eso te diría que a lo largo de los años ha habido momentos o pasajes en la trayectoria de mi creación pictórica en los que la lucha interior ha estado presente de manera dramática y en otros momentos las cosas siemplemente han fluido de manera mas tranquila.
JUAN CARLOS MIESES. Así como el lecho de un río cambia constantemente a causa del paso de las aguas, así los acontecimientos y las experiencias nos hacen reformular a cada momento nuestra definición como ser humano. Sé que la pregunta es demasiado ambiciosa, pero ¿cuáles elementos, en lo social o en lo personal, son los que provocan, fundamentalmente, tu evolución como pintor y como persona?
DANIEL INFANTE. Creo que algo de suma importancia para mi evolución tanto en lo humano como en lo artístico es primeramente el amor o el gusto por la vida. Creo que ese pensamiento está presente en todas mis decisiones como artista. La familia es un elemento importantísimo, así como la necesidad de experimentar la belleza y el placer como forma de “temperar” la realidad. Elementos como la literatura y la música son de vital importancia para la evolución en mi obra.
JUAN CARLOS MIESES. ¿Cuál es tu relación con la naturaleza como punto de partida de la creación?
DANIEL INFANTE. Pienso en la naturaleza como una fuerza absoluta de la cual trato de ser auxiliar, es decir, ir a su lado conociendo y respetando su poder, relacionándome con ella de una manera conveniente y enriquecedora para ambas partes. Creo que la naturaleza es una totalidad caótica que yo, como pintor, ordeno, compongo y realzo algunos de sus elementos para lograr mis objetivos artísticos.
JUAN CARLOS MIESES. La manía de crear un sustantivo que englobe una serie de artistas que de alguna manera tienen algunos aspectos en común, parece ser una constante en el mundo académico, sobre todo en los críticos. ¿Qué representan para ti los movimientos pictóricos? ¿Te inscribes en algunos de ellos?
DANIEL INFANTE. Desde el comienzo de mi carrera siempre he admirado a varios artistas y varios movimientos pictóricos. La Avant-garde europea de principios del siglo veinte con el surgimiento del modernismo después del romanticismo es una fuente de la que he bebido bastante. Las obras de artistas como Kirchner, Matisse, Picasso o De Kooning me han abierto puertas en la Pintura. Algunos entendidos me han encuadrado como pintor Expresionista o Fauvista, movimientos de los cuales tengo bastante influencia y de los que he tratado de realizar una relectura contemporánea tomando elementos de estas corrientes artísticas para adaptarlos a un lenguaje actual. Veo los movimientos pictóricos como un léxico del cual el pintor se apoya para lograr transimitir su mensaje artístico o crear su pintura.
JUAN CARLOS MIESES. Dices, refiriéndote al pintor con respecto a su arte: “un universo en el que comienza siendo centro y eje impulsador del mismo” y pones en movimiento una serie de sugerencias de órbitas y evoluciones. Hablas del pintor como un creador, y yo me pregunto, ¿tienes en algún momento la impresión –como les sucede a los escritores con sus personajes – que algunos elementos de la pintura toman vida propia y se imponen al cuadro, por encima de la voluntad o la intención original del artista?
DANIEL INFANTE. Creo que sí, más que creador el pintor interviene como medio para cristalizar elementos sobre cuales no tendrá ningún dominio luego de ser plasmados sobre la tela, papel o cual sea el soporte. Por eso te digo que el pintor crea un universo del que comienza siendo el centro. Sólo por un momento inicial es el eje impulsador para luego convertirse en un elemento más: pasa a un plano secundario y ve como se va diluyendo su poder sobre lo creado. Cuando entiende esto, la dinámica de pintar se convierte en una especie de drama en el que el pintor con curiosidad y expectativa va develando el desenlace.
JUAN CARLOS MIESES. Decía Nietzsche, hablando de la literatura, que en cualquier página de un libro se puede encontrar un pedazo de autobiografía. ¿Crees que tu pintura deja traslucir de alguna manera tu intimidad?
DANIEL INFANTE. Me parece que sí, tanto la forma de hacer como el contenido de lo que se representa ofrece al público que sabe buscar, pistas sobre la forma de ser, vivencias e intereses del artista, y me parece que es especialmente cierto en la pintura ya que ésta ha estado directamente en contacto con la mano del pintor. Si observas con calma mí pintura, el trazo, la sensibilidad para el color, las formas, la perspectiva, la composición, etc., tendrás una idea clara sobre mí, mis experiencias, emociones, pensamientos y sensaciones.
JUAN CARLOS MIESES. Parece que algunos escultores que trabajan con la piedra tienen la impresión, no de transformar un bloque de mármol en una figura humana, por ejemplo, sino la de “desnudar” la piedra, convirtiendo de esa manera el acto artístico en un descubrimiento más que en una creación. ¿Has tenido alguna vez una impresión parecida?
DANIEL INFANTE. En efecto, pienso que hay pinturas que produzco encontrando o haciendo aparecer la imagen a partir de las formas y manchas de color, a fuerza de limpiar el lienzo o de ir quitando lo que sobra, trabajando de una manera negativa, muchas veces sin ninguna idea de lo que estoy haciendo, sólo confirmando la visión que se va formando. Como tú mencionas, el acto artístico se convierte en un descubrimiento o un develamiento de la verdad, en el que se conoce la realidad y se expresan las ideas en un ámbito superior.
JUAN CARLOS MIESES. Como los escultores que trabajan las sombras gracias a la luz y que a veces parecen modelar el vacío por medio de la materia, he notado que en ocasiones anulas la perspectiva en tus cuadros y tengo la impresión que la descartas como si desearas expresarte únicamente gracias al color o a cualquier otro de los mecanismos de tu oficio. ¿Es el tratamiento que le das a la perspectiva una manera indirecta de trabajarla por medio de su ausencia?
DANIEL INFANTE. Los cubistas en su tiempo, crearon una manera diferente de ver al colocar el espectador en múltiples puntos de vista en el mismo momento, jugando con el tiempo y el espacio, o tal vez suprimiéndolos.... El objeto sigue siendo uno y el sujeto se multiplica dándole un vuelco irreversible a la realidad. Por otro lado, los fovistas replicaron: todo es color, desde donde y cuando sea que se mire el objeto lo importante es el pathos y la sustancia, inducidos por el carácter cromático de la pintura que definirá al mismo tiempo la percepción del objeto. Conociendo estas cuestiones realizo mis experimentos de perspectiva o ausencia de ella, talvez como forma no tanto de representar la realidad sino de confrontarla con la obra de arte, sometiendo la pintura sin perspectiva a la percepción del espectador, lo que crea un juego de reflexiones. Al tiempo que procuro darle protagonismo a la sustancia cromática, resolviendo el espacio y la atmósfera por medio del color.
JUAN CARLOS MIESES. Podemos hablar del mar o de alguna lejana galaxia, podemos pintar un paisaje desierto o un animal en el bosque, pero siempre de alguna manera estamos hablando y pintando una parte del hombre. ¿Cuál es la parte del ser humano que está presente detrás de tu iconografía? ¿Y fundamentalmente, ese ser humano eres tú? ¿O es el otro?
DANIEL INFANTE. Creo que en mi pintura están representadas las imágenes tanto del hombre terrenal cuanto del ser humano divino. Por momentos conseguimos elevarnos y contemplar lo divino pero más que nada estamos en contacto con los elementos de la tierra. Siempre me ha gustado la solución de los antiguos Griegos a la cuestión de la divinidad, en la que existen las deidades olímpicas que viven en el cielo y respiran el éter (Apolo, Zeus, Atenea) y las telúricas que viven en la tierra , disfrutan de grandes fiestas y consumen grandes cantidades de vino (Baco, Deméter). Por esto me complacería pensar que mis imágenes contienen la semejanza de ambos tipos de hombres divinos, el olímpico y el terrenal. Dos seres humanos totalmente diferentes y que habitan en lugares totalmente distintos, pero ambos divinos.
Por otro lado, pienso que tanto el yo como el otro forman parte de mi obra. Si en el mundo como representación el sujeto representa al objeto, entonces cuando intento representar mi entorno estoy representando mi percepción de éste por lo que me represento a mí mismo y mi forma de verlo. Sin él yo no hay pintura. Luego cuando entra en juego el espectador y se confronta con el carácter abierto que tiene mi obra en el que la perspectiva y la composición tienen un papel importante, se crea un juego de reflexiones en el que la percepción de otro termina el trabajo de construcción de la imagen, reconociéndose, y a partir de ese momento, entra a formar parte de la pintura.
martes, 7 de febrero de 2012
Circula edición Pisar los dedos de Dios, de Andrés L. Mateo
La Editorial Santuario puso en circulación este martes una nueva edición de la novela de Andrés L. Mateo Pisar los dedos de Dios,la actividad tuvo lugar en el salón de actos de la Librería Cuesta.
La presentación de esta reedición de Editorial Santuario estuvo a cargo del profesor Olivier Batista Lemaire.
Publicada originalmente en el año 1979, con un prólogo del escritor Marcio Veloz Maggiolo, Pisar los dedos de Dios es una novela experimental que ha tenido cinco ediciones y que transcurre en un colegio católico en los días finales de la “Era de Trujillo”. Es una visión sicológica profunda de las incertidumbres y presiones de la época, caracterizadas por la polarización entre la vida y la palabra.
Cada capítulo es narrado por un personaje, adquiriendo la dimensión de la novela que trabaja el punto de vista del narrador plural y al final el desenlace convoca a todos los personajes envueltos en una misma trama que parece tejida por el azar.
La Editorial Santuario se siente complacida de poner al alcance del público esta nueva edición de Pisar los dedos de Dios, de Andrés L. Mateo, Premio Nacional de Literatura, autor de numerosos libros de la literatura nacional, columnista galardonado y uno de los escritores dominicanos más conocido.
El poeta y editor Isael Pérez resaltó que la publicación de Pisar los dedos de Dios es parte del plan de fomento a la lectoescritura que desarrolla Editorial Santuario, y que la misma será presentada en todos los colegios, liceos, centros y universidades que lo soliciten.
Las palabras de clausura estuvieron a cargo del autor de la obra, Dr. Andrés L. Mateo, quien agradeció la presencia de los asistentes, así como a Editorial Santuario por poner al alcance de las nuevas generaciones esta reedición de su novela Pisar los dedos de Dios.
| Nexcy de León en compañía de una colega. |
Entre los asistentes al acto de puesta en circulación estuvieron los escritores Tony Raful, Miguel De Camps, Leibi Ng, Rafael Ciprián, Manuel Núñez, Verónica Sención, Nicolás Rodríguez Rammírez, Hamlet Herman, Jit Manuel Castillo, Enriquillo Evangelista, entre otros.
lunes, 30 de enero de 2012
viernes, 20 de enero de 2012
Las máscaras de la seducción de José Alcántara Almánzar
Escrito por: Shawell Peña (s.pena@elnacional.com.do)
La Fundación Corripio fue el espacio escogido ayer para
poner a circular la segunda edición del libro “Las máscaras de la seducción”,
de la autoría del narrador, ensayista,
crítico literario y asesor de la mencionada entidad, José Alcántara Almánzar.
El director ejecutivo de la Fundación Corripio, Jacinto
Gimbernard, habló en nombre de ésta, manifestando que “comenzar el año con la
salida de un libro, es un buen comienzo para la Fundación Corripio, una entidad
que se ha caracterizado, desde su creación, por su compromiso de darle respaldo
a la cultura nacional a través de sus colecciones de libro y sus esperados
premios”.
De la misma forma Gimbernard definió a Alcántara Almánzar
como “un hombre que ha dedicado su vida
a la educación y a las letras, a quien
tenemos como asesor de nuestra fundación para nuestro regocijo”.
Por su parte, el poeta Juan Carlos Mieses, quien tuvo a su cargo la presentación de la obra
destacó los atributos de los personajes de
transformar a un simple actor en un gran héroe, y la de convertir a un
hombre común en un ser extraordinario,
enfatizando al mismo tiempo que “el título de este libro no podría ser más
adecuado, anunciando la clase de aventura que guarda a sus lectores”.
En el evento que dio
inicio a las actividades culturales correspondientes al año 2012 de la
Fundación, hicieron acto de presencia, José Luis Corripio Estrada, presidente
de la Fundación Corripio; Héctor Valdez Albizu, gobernador del Banco Central;
Isael Pérez, escritor y presidente de la editorial Santuario, así como un
nutrido grupo de funcionarios del Banco Central, compañeros de labores y amigos
del autor.
José Alcántara Almánzar agradeció a la Fundación y a su
familia por el apoyo brindado.
“Escribir es descifrar enigmas que nunca terminamos de
comprender, lleno de dudas y preguntas, el escritor hombre o mujer, transita por un camino
sembrado de incertidumbre y sombras, que va desglosando a golpes de palabras
con el propósito de llegar a iluminar los dilemas de la existencia”, dijo el
autor del libro que fue impreso bajo el sello
de la Editorial Santuario,
adornado en su portada por una ilustración del artista plástico y
escritor Fernando Ureña Rib.
martes, 22 de noviembre de 2011
LA FELICIDAD A DESTIEMPO DE LA
ADOLESCENCIA.
Apuntes sobre la novela Raquel de Dinorah Coronado
Estando en
la fase final de mi investigación sobre Manuel Aurelio Tavárez Justo, en el
2005, fui al Instituto Dominico Americano a presenciar la obra de teatro Minerva
y Manolo, y en el umbral del salón observé de soslayo a la autora, Carmen
Dinorah Coronado (Nora), que parecía ansiosa, ocupada en su evento nocturno. Dos
años más tarde volví a verla en el Teatro Monina Solá, yo recibía el Premio
Nacional de Novela por la obra Manolo
y ella, el de Literatura Infantil por el texto Rebeca al bate y dos cuentos más. Estos dos encuentros marcaron el
inicio de nuestra amistad, la cual se solidificó tras enviarle a su residencia
en Nueva York mi obra Manolo. Entonces conocí
a la verdadera Dinorah, una mujer excepcional, llena de amor, conocimiento
artístico y disposición de entrega por el bienestar cultural de su país. Estas
tres características: amor, conocimiento artístico y disposición de entrega
están presentes en todas sus obras, ya sean de poesías, literatura infantil,
cuentos, teatro, ensayos y novelas como Raquel, que hoy presentamos. Fue
galardonada en el 2009 con el segundo Premio de Novela Funglode (el sexto que
gana Nora en su exitosa carrera), y tiene apenas cien páginas estructuradas en
quince capítulos titulados como las ficciones decimonónicas.
Raquel es una
historia autobiográfica, provinciana y romántica, llena de ternura y afecto. Su
drama se desarrolla en pleno siglo XXI, en un pueblo de República Dominicana,
posiblemente Bonao, en el imaginario barrio Isabelita del municipio Pueblo
Verde. Los personajes, manejados con destreza por la autora, son seres nobles,
encantadores y progresistas, pertenecientes a la baja pequeña burguesía de
habla coloquial. El principal es Raquel, acaso la misma Nora, adolescente
precoz, hermosa, de 14 años, amante del arte, de los cantantes de moda y de los
compositores clásicos. Cursa la intermedia en la Escuela Horizonte
y es hija de Irene, quien al estar separada de su esposo, Alfredo, se ve en la
necesidad de trabajar la mayor parte del tiempo en un taller de costura
instalado en su casa. Luego está María Luisa, la íntima amiga de Raquel, que a
diferencia de ésta es miembro de una familia unida. Después la abuela de la
protagonista, doña Berta, tradicional señora de adentrada edad, viuda, amorosa,
llena de bondad, cuyo único hijo varón, Miguel, murió cristianamente hace años.
De ella dice la nieta: “¿Qué haría yo sin mamá Berta? Mi
confidente, mi ángel de la guarda”. Le sigue
Raulito, el único hermano de la protagonista que como el común de los
jovencitos de la época, ama el béisbol, disfruta de las aventuras
callejeras y acostumbra a molestar a su hermana. Y el quinto es Eugenia, de
origen norteamericano que se traslada a Quisqueya a practicar el español.
A ellos le siguen los personajes secundarios: Dilcia, la
profesora; José Luis, el primer idilio de Raquel; Ramiro, el primer novio de
ella; Mercedes, la estudiante con más limitaciones visuales, pero una de las
más aplicadas; Teresa, la maestra de deporte y…Motita, la gata de la
protagonista.
Todos, a pesar de desenvolverse en una sociedad
oligárquica-burguesa del siglo XXI, donde debería imperar la actual involución
moral del país, por el contrario, conviven en un ambiente donde se
promueven la honestidad, la sencillez y la pulcritud, propio
de la sociedad dominicana de principios del siglo XX, cuando aún se le
temía a Dios y los adolescentes, parodiando a García Márquez, eran felices e
indocumentados, muchachos que no conocían las drogas, ni eran acosados por un
medio delincuencial. Pero este anacronismo aparente es un augurio, como
se titula el último capítulo de la novela, una premonición del bienestar
futuro. Esa es sin duda la apuesta de Dinorah Coronado y a fuerza de su
optimismo la va a ganar.
Los episodios en Raquel, que se suceden de forma lineal
con salpicaduras de diminutos flash back, son contados mayormente por un
narrador omnisciente cercano a los personajes, al estilo indirecto libre de Madame
Bovary de Flaubert y de La fiesta del chivo de Mario Vargas Llosa.
Este narrador en Raquel es sustituido en el capítulo X (p.74),
magistralmente, sólo una vez por un narrador-personaje en voz de la
protagonista. Es decir se produce una muda espacial. El otro narrador de la
obra es Raquel por medio de un diario íntimo, espejo de las ideas inocentes de
ella, expresadas también en sus diálogos naturales y significativos como el de
los demás personajes. Estas características, naturales y significativas, las
observamos igualmente en las escenas y en las descripciones, de las cuales, por
encima de su brevedad y escasez, sobresalen la riqueza del paisaje rural
dominicano.
Por otra parte, de la coyuntura política, nada se especifica,
y sabemos que es en el siglo XXI que se desarrolla la trama novelesca porque en
la pared del dormitorio de la protagonista hay un cartel de Amelia Vega, Miss
Universo 2003, sacado del suplemento sabatino (p.23).
En resumen, Raquel, aunque vive con estrecheces
económicas, es feliz junto a su madre divorciada y su hermanito juguetón. El
cariño materno que Irene no puede darle porque vive trabajando intensamente, lo
suple la abuela. Ésta incluso llega hablar con la profesora Dilcia para que
ayude a la nieta a ponerse al día en las tareas atrasadas del arte culinario y
manualidades. Gracias a esta intervención, Raquel logra graduarse de intermedia
a tiempo en
la Escuela Horizonte. Asimismo por la
intervención de la abuela, la nieta improvisa una escuelita de veraneo en la
casa, que le genera unos ingresos mitigadores de su pobreza. En el transcurso
de la historia, María Luisa se convierte en su mejor amiga, en la adolescente
que la hace reír con sus chistes y anécdotas mientras Raulito, molestándola, la
saca de casillas y ella se ve en la necesidad de pegarle, según escribe en su
diario. En él escribe también, "tengo una voz más bonita, pero insegura y
los peores días son los del periodo menstrual porque tengo que andar con
cuidado por lo mucho que sangro."
Las costumbres criollas y los valores
tradicionales, vitales para la remoralización nacional, los resaltan los
personajes: una vez la bandera está ondeando en el asta de la escuela, Raquel
inicia el Himno Nacional; en la celebración de las fiestas patronales en honor
a San Antonio, Raulito gana el primer lugar en la carrera infantil de sacos y
su hermana fue electa princesa de la amistad; un día ella se sienta junto a su
padre frente a las estatuas del valiente negro Lemba, la india Anacaona y del
padre Bartolomé de Las Casas. “Las tres razas que
nos representan. Somos personajes de una leyenda de tres colores”, le dijo el
papá…
Como era de esperarse, Raquel se enamora según la época: en secreto y de un
elegante compañero de clases, y dice en su diario, "espero que María Luisa
no se lo confiese." Pero no tarda en desencantarse de él porque no es tan
estudioso como cree y además es muy enamoradizo. Su verdadero amor, Ramiro, lo
conoce en la fiesta de promoción. Él es un muchacho atrevido y de oficio
artesano que estudia y a la vez trabaja en un taller de ebanistería. Ella
confiesa en su diario que fue amor a primera vista. En el autobús que
transporta a la playa a los estudiantes de mayor progreso escolar, hace amistad
con Eugenia, de quien aprendería el mundo de las viajeras norteamericanas y
pensaría estudiar inglés para conocerla mejor.
Un viernes de julio, María Luisa le aconseja, con
acierto, que hable con Alfredo, su padre y le pregunte por qué ha cambiado con
sus hijos. A Raquel se le enciende una luz en su mente y planifica tratar de
reconciliarlo con su madre. El encuentro se produce bajo el almendro del Parque
Libertad y en efecto, Alfredo parece convencerse de que debe cambiar y volver
con Irene, máxime que él fue el causante de la separación al prestarle a un pariente
el poco de dinero ahorrado en el matrimonio, y el pariente luego se niega a
pagar, y entonces se enferma Raquel de apendicitis y no hay ni para los
calmantes…
Alfredo se encuentra con Raquel de manos de Ramiro
saliendo del cine y le llama la atención. Posteriormente, acompañado de Irene,
le recuerda que debe esperar los dieciocho años para tener novio. Ella,
mintiendo piadosamente, les asegura que Ramiro es solo un amigo.
Haciendo un gran esfuerzo económico, Irene y
Alfredo le celebran los quince años con una fiesta tradicional, engalanada con
damas y chambelanes.
Finalmente María Luisa, Eugenia, Raquel
y Ramiro terminan la secundaria y planifican entrar a la universidad. Los dos
últimos sueñan con casarse, y ella le especifica que sólo después permitirá que
le toque sus partes. Ramiro aparenta aceptarlo. Irene y Alfredo terminan
reconciliándose y abuela Berta ahora camina con un bastón producto de haberse
retorcido un pie.
Al concluir esta historia feliz, la
protagonista se mira en el espejo de mano y se dice: “Soy Raquel, la chica
de ascensos y recaídas, la luchadora perseverante. Soy un remolino de
búsquedas, amante de aventuras. Una hija de Pueblo Verde. Este pueblo mío con
su río, lago, sus parques y cascadas, llena mis días. Pueblo Verde del arroz
dorado, fogosas amapolas y rojos cafetales; el pueblo de abuela Berta, María
Luisa y mis queridos maestros”.
Esas son palabras de Dinorah Coronado, una
mujer excepcional, llena de amor, conocimiento artístico y disposición de entrega.
Edwin Disla, 21 de noviembre del 2011
martes, 1 de noviembre de 2011
domingo, 30 de octubre de 2011
Dinorah Coronado lanzará su novela Raquel y otro libro de poemas: ANDANZAS POÉTICAS con cedé incluido GRABADO A DOS VOCES con YANELA HERNÁNDEZ y la propia autora.
Reseña de la poeta Dinorah Coronado
Dinorah Coronado es poeta, dramaturga, narradora y ensayista dominicana. Es autora del poemario bilingüe “Interioridades” y obtuvo el premio de poesía 2004 (Asociacion Latinoamericana de Cultura en New Jersey). Ha sido miembro de varias tertulias literarias: Nosotros contamos, CEDIBIL, Taller Camila Henríquez, Escritoras Dominicanas en los EEUU (Dra. Daisy Cocco), Latino Round Table Association (Sonia Rivera), Festival poético de la montaña (Taty Hernández). Además su libro infantil “Alma de niños” contiene poesía y teatro.
Su poesía se ha publicado en varias antologías y revistas internacionales: Congress Library, Revista Hybrido de New York University, Hispanic Review de George Mason University, Hostos Contemporary Review (Hostos Community College), Escritores de Ultramar (antologados por José Acosta); Poetas del mundo (sección cibernética), Biblioteca Virtual del Instituto Cervantes; así como en las Revistas Puente y Trama y el poemario “Vinos y rosas” (Comisionado Dominicano de Cultura), y en la antología Mujeres de palabras (Culturarte).
Dinorah Coronado es poeta, dramaturga, narradora y ensayista dominicana. Es autora del poemario bilingüe “Interioridades” y obtuvo el premio de poesía 2004 (Asociacion Latinoamericana de Cultura en New Jersey). Ha sido miembro de varias tertulias literarias: Nosotros contamos, CEDIBIL, Taller Camila Henríquez, Escritoras Dominicanas en los EEUU (Dra. Daisy Cocco), Latino Round Table Association (Sonia Rivera), Festival poético de la montaña (Taty Hernández). Además su libro infantil “Alma de niños” contiene poesía y teatro.
Su poesía se ha publicado en varias antologías y revistas internacionales: Congress Library, Revista Hybrido de New York University, Hispanic Review de George Mason University, Hostos Contemporary Review (Hostos Community College), Escritores de Ultramar (antologados por José Acosta); Poetas del mundo (sección cibernética), Biblioteca Virtual del Instituto Cervantes; así como en las Revistas Puente y Trama y el poemario “Vinos y rosas” (Comisionado Dominicano de Cultura), y en la antología Mujeres de palabras (Culturarte).
Se presentará "Raquel" de la Editorial Santuario. Segundo Premio de Novela, Funglode 2009.
Comparto uno de los poemas que saldrán publicados en el libro "Andanzas poéticas" en el mes de noviembre, con un cd grabado a dos voces: Yanela Hernández y Dinorah Coronado, el 21 de nov. de este año en la tertulia Cacibajagua, Centro de Artistas Plásticos, Zona Colonial.
Soy entrañas de raíces
Descanso de sol, lluvia
soy profundidad de palabras en labios de cocoteros
Conspiro con algas, peces, en laberintos de lógica milenaria
Cierro ventanas de cordura y lucidez
al amparo de habituales locuras insulares.
Soy hechizo de trópico
en mi piel tatuada tengo incrustado
el sabor amargo de tiranos
Que rezuma en mi ancestralidad ultramarina
En libretos cosidos y descosidos, a la medida de mis reclamos.
Navego en mares de congojas, armada con paradojas clandestinas
Soy fragua de colinas, insomnio neoyorquino.
Allí donde la lluvia consuela mis penas
Deambulo por sueños multicolores, dibujo horizontes interminables
Decanto leyendas grabadas en tejidos infinitos del alma
Decoro madrugadas del Hudson, veredas del Ozama
El letargo en cafetales silenciosos.
Callo ante los ruegos obsesivos del Quijote
Hago piruetas con las uvas del Lazarillo
Acaricio a Platero con palabras de algodón
Sostengo la maleta de Aida en su viaje solitario
Y enamoro al Cosmos con el lápiz rebelde de Salomé.
© Dinorah Coronado
domingo, 23 de octubre de 2011
Contamos con extraordinarios escritores
Afirma a DominicanosHoy Isael Pérez, director de la Editorial Santuario y defensor incondicional del libro y sus autores en República Dominicana. Para este escritor y poeta, el amor a la literatura y, particularmente, al libro dominicano, ha “cuajado” en esa firme convicción que ampara la calidad de su contenido, sello que le ubica a nivel nacional e internacional con indiscutibles éxitos.
“Contamos con extraordinarios escritores y un programa de lectura que se llama Ponte en cintura con la escritura, mediante el cual llevamos escritores a las escuelas, colegios y universidades”, afirma Pérez.
-¿Cómo dirigen este trabajo con la lectura?
“Coordinamos con las y los profesores para distribuir los libros en las aulas y darles facilidades a los alumnos. Allí, entre todos, se discuten los textos en el salón de clases y, posteriormente, se presentan a los autores para que los estudiantes le hagan preguntas. Esto ocasiona un revuelo y hay que ver con cuánto interés reaccionan y asimilan este aprendizaje”.
¿De qué manera la República Dominicana ha estado representada por sus escritores en ferias internacionales?
“Desde la iniciativa de la Editorial Santuario se está impulsando la literatura dominicana fuera del país. Hemos participado en las Ferias de Libro de Panamá, Colombia, Puerto Rico, Nueva York. Donde quiera que se desarrolle una fiesta de los libros, formamos parte y los donamos a esos países”.
-¿Apoyo?
“Los embajadores y diplomáticos dominicanos no le han dado toda la importancia que requiere la literatura que se produce en el país y que, en definitiva, es una industria cultural de los pueblos. Estamos impulsando elevar la educación en el país y desde todo punto de vista, porque una persona mejor preparada puede servir mejor a su familia, a la sociedad y hasta ganar un mejor salario”.
Isael Pérez habla con orgullo de los 5 años que lleva en el mercado la Editorial Santuario, que ha logrado producir en este lustro más de 200 títulos, con una integralidad en su labor como editores, promotores y distribuidores en librerías y colegios.
¿Entonces, ustedes mismos distribuyen?
“Sí, somos una de la pocas empresas de este tipo que no solo trabaja con los libros que editamos, sino con todos los que hayan sido producidos por escritores dominicanos, sin importar si viven en el exterior o en el país. En Ferias como la de México, Guadalajara, vendimos en dos días todos los libros que llevamos. Para la próxima, en Panamá, trasladaremos mayor cantidad”.
¿Cuáles beneficio tienen los escritores en Santuario?
“Santuario le da facilidades a los escritores: nos ponemos en el zapato de ellos y les ayudamos a sacar su libro con el número de ediciones que pueda ser en ese momento y pensando en el futuro”.
-¿Presencia femenina?
“En la editora Santuario aparecen nombres de prestigiosas escritoras como Emilia Pereira, Ángela Hernández, Olga Consuegra, Ana Brígida Gómez, Leydy Diana Castillo y muchas más”.
-¿Cuáles son, ahora mismo, las metas de Santuario?
“Estamos trabajando en una edición del libro La Carne Estremecida, del escritor José Alcántara Almánzar y en una redición de la novela Pisar los Dedos de Dios, del catedrático Andrés L Mateo; también uno de Marcio Veloz Maggiolo. En fin, tenemos 10 títulos con miras a las ferias internacionales”.
-¿Particularmente, qué identifica a la Editorial Santuario?
“Para nosotros, lo primero es el ser humano. Creemos en la gente. Existe, además, un código de ética con la ediciones. A veces nos quejamos de que el libro está en crisis; pero eso no es verdad. Tal vez un escritor esté en crisis, pero el libro en sí no lo está. Nosotros buscamos alternativas. Por ejemplo, hemos incorporado a los libreros para que entiendan que su librería es una industria cultural que debe ser manejada como tal, y lo hacemos con la fe de colaborar, porque si ellos fracasan algo de nosotros fracasó y viceversa”.
Y no pueden ser otras las frases de este lector voraz, que comenzó a escribir con apenas 10 años, e inició sus lecturas con El Cantar de Los Cantares bíblico. Isael Pérez se considera “poeta por el esfuerzo”, y de tales arrojos han nacido doce libros y esa defensa a ultranza del libro dominicano y sus autores y autoras.
domingo, 25 de septiembre de 2011
Los errores críticos de Giovanni Di Pietro y la narrativa de Juan Carlos Mieses
Un ensayo de Francisco R. García Pérez
El crítico literario y profesor universitario Giovanni Di Pietro ha redactado tres textos sobre las novelas de Juan Carlos Mieses: El día de todos y Las palomas de la guerra con los que personalmente estoy en desacuerdo. El primero, titulado El día de todos de Juan Carlos Mieses, pertenece a su libro Entre los nuevos, y fue publicado en Puerto Rico por Editora Unicornio, en enero del 2010. El segundo, Las palomas de la paz de Juan Carlos Mieses, apareció en el Listín Diario el 28 de enero de 2011. El último, Carta abierta a Pedro Conde, en El Caribe del 8 de marzo de 2011.
A continuación, pienso demostrar que nuestros desacuerdos se deben a una serie de errores de crítica literaria en los que él incurre debido a que no sólo abusa, sino que malinterpreta uno de los conceptos básicos de una de las teorías de la literatura de finales del siglo XIX, como lo es el Impresionismo, así como también de otras dos del siglo XX, como son el Marxismo Estructuralista y el New Criticism. La totalidad de mi argumentación se referirá a El día de todos de Juan Carlos Mieses, porque Di Pietro, por tratarse de un ensayo incluido en un libro en el que estudia a los principales narradores y poetas de la literatura dominicana contemporánea, comprensiblemente, le da un tratamiento más ambicioso al tema. No voy a referirme en este momento a sus otras dos publicaciones, ya que, aparte de alargar demasiado mi exposición, creo que lo que iré diciendo aquí se aplica también con mucha exactitud a ellas.
I. El día de todos de Juan Carlos Mieses visto por Giovanni Di Pietro
Di Pietro parte en su análisis de una idea que sólo a primera vista parecería corresponder a ese Marxismo Estructuralista de los años 60, que quiso explicar el quehacer literario como el resultado de las concepciones del mundo que sostiene el grupo social al que pertenece el autor. Un credo vinculado genealógicamente al rumano Lucien Goldmann, autor de Pour une sociologie du roman(1964) o al francés Louis Althusser de Une lettre sur l’art (1971). Goldmann creyó ver una semejanza tal entre la estructura de la novela moderna y la estructura de la economía de mercado, que lo llevó a denominar con el término técnico “homología” a esa semejanza entre la una y la otra. Es importante tomar en cuenta también, que la idea de Goldmann era que se trataba de una relación de estricta semejanza, la que ocurría entre la novela moderna y la economía de mercado, nada más de ahí. De su parte, Althusser tuvo la lucidez, antes de perderla por completo, de darse cuenta de que la obra de arte ni nos da un conocimiento conceptual de la realidad ni mucho menos de la ideología del artista.
Para ambos, si bien es cierto que el contexto socioeconómico calificado, siguiendo el canon de Marx, como la infraestructura de la época de los movimientos artísticos era fundamental para interpretar el perfil de sus realizaciones, no menos verdadero era que no se trataba de una relación mecánica o unidireccional, sino que tan importante podía ser la dimensión infraestructural como la supraestructural en el moldeamiento de una u otra. En otras palabras, tanto Goldmann como Althusser supieron eludir el peligro de referirse a estas relaciones (la estructura de la novela moderna y la de la economía de mercado, en el caso del primero, y la infraestructura respecto al perfil de las realizaciones artísticas en Althusser) como si se relacionaran de manera causal o por determinismos causales, lo cual fue el error que muchos acólitos acabaron cometiendo. Esta malinterpretación del Marxismo Estructuralista es justamente la que comete Di Pietro cuando supone que una vez descrito el perfil ideológico de determinado comportamiento de la izquierda dominicana es posible también derivar una explicación de las características de la novelística dominicana en lo relativo al racismo y la manera de ver al haitiano en las obras que tocaran el tema. El lector podrá advertir esto de inmediato en el fragmento siguiente:
… “sale directa o indirectamente de lo que fue la actitud del izquierdismo frente a Haití y sus problemas. Los novelistas actuales han hecho suya esa actitud, y, como consecuencia, siguen repitiendo ciertos truismos que formaban parte de ese ambiente. El que más llamaba la atención era que, rechazando el pasado trujillista y siendo internacionalistas, los izquierdistas entendían que todos los males de ese vecino país se debían a los mismos dominicanos, a los cuales pintaban como racistas rabiosos”.

En otra muestra de ese mal interpretado discurso marxista estructural, Di Pietro, refiriéndose a la novelística dominicana contemporánea se permitirá concluir, siempre prescindiendo de las premisas de las que parte, que:
…“lo que la novelística actual hace es simplemente reflejar esta dinámica. A veces, el novelista está consciente del problema; a veces, no. Muchas veces, ya tomó partido en el asunto; y lo tomó del lado del otro, del bueno, y en contra de su propia identidad, cayendo así en una ridícula autoacusación. Soy racista, se dice a sí mismo, y escribe su novela para probar que lo es. Lo es no solamente él, sino que lo serían también todos los demás dominicanos. El resultado es, pues, nada más que una nación de racistas rabiosos”.
Mientras que tanto Goldman como Althusser se cuidan, como expliqué antes, de no postular una relación de mera causalidad al tratar de explicar la relación entre las estructuras económicas o sociales y las manifestaciones artísticas de un determinado momento histórico, Di Pietro, muy por el contrario, quiere explicar el porqué la narrativa dominicana de finales del siglo XX exhibe ciertas características en base a un determinismo y un historicismo que sólo consiguen dar una gran cantidad de informaciones, no necesariamente verdaderas, sobre las circunstancias que rodean a los creadores artísticos, sin lograr decir nada concreto sobre estos y sus creaciones. Personalmente, no entiendo qué relación pudiera existir entre estas conjeturas sociológicas sobre el racismo en la República Dominicana y las novelas de Juan Carlos Mieses. Menos aún, de ser ciertas, qué tanto nos llegarían a decir sobre estas últimas.
II. El New Criticism y la crítica de Giovanni Di Pietro
Es Tradition and the new talent (1919 ) de T. S. Eliot con su insistencia en que la objetividad, la impersonalidad y la cercanía de la ciencia debían prevalecer en la crítica literaria, aparte de un fuerte golpe contra el ejercicio crítico elaborado a la sombra del Romanticismo, una de las influencias que determinaron la aparición en el ámbito anglo-americano del New Criticism, en la segunda y tercera décadas del siglo XX. Que el nuevo signo de los tiempos que estaba llegándoles a los estudios literarios con este grupo fuese en parte científico-positivista y en parte lógico, probablemente se explique por la simpatía del autor de Tierras baldías con el análisis lógico del lenguaje de Bertrand Russell, cuyos cursos él había seguido en Harvard. Por lo que la llamada “denuncia de las cuatro falacias”, que caracterizó a estos teóricos de la literatura, nos resulte hoy más fácil de comprender. Se trató de un criterio de demarcación, caro a los aires filosóficos anglo-sajones de entonces, destinado a distinguir la crítica literaria objetiva que venía emergiendo a partir de ese momento de las modalidades anteriores caracterizadas por el subjetivismo y el impresionismo en sus interpretaciones.
II.a Denuncia de las cuatro falacias y la crítica de Di Pietro a Juan Carlos Mieses
Las cuatro falacias que el New Criticism denominó: falacia biográfica, falacia intencional, falacia afectiva y falacia de comunicación corresponden a las cuatro maneras de distorsionar la obra literaria al momento de interpretarla, que, al decir de estos teóricos de la literatura, era característica de la crítica influida por el Romanticismo. Se trató de ese intento, que caracterizó y que no poco enrareció los estudios de literatura en el siglo XX, de comprender la obra literaria sin apelar a condicionantes políticos, morales, filosóficos etc., sino, más bien, como un fenómeno que obedece a reglas y leyes que deben buscarse en ella misma.
A continuación voy a mostrar las cuatro falacias en el texto de Di Pietro titulado El día de todos de Juan Carlos Mieses:
II.b. Falacia biográfica
Al referirse a la aterradora escena inicial de El día de todos en la que el personaje descrito es devorado por las ratas, Di Pietro la interpreta como consecuencia del siguiente dato biográfico del autor:
“Aquí me temo que Mieses, viviendo como vive en Francia, cayó en la trampa de siempre: Se leyó al Marqués de Sade y, como todos los franceses bobos, pensó que este era un gran novelista y que hay que imitarlo.”
Otro ejemplo de la misma falacia se verifica cuando el crítico cree descubrir la presunta explicación de la simpatía del novelista por el vudú en base al hecho siguiente:
… “como esos europeos entre los cuales vive, Mieses anda buscando la nota exótica en su vida”
Por demás sobran los ejemplos de escritores en los que determinados aspectos de su obra literaria se prestan a ser interpretados, y por extensión a ser entendidos mejor, acudiendo a determinados pasajes de su vida. Es lo que ocurre con la interpretación que Richard Ellman hace de Ulises de James Joyce, o bien, Steven Painter con Marcel Proust, pero al ir de lo anterior al extremo opuesto de pretender universalizar el recurso a la totalidad de la obra se corre el peligroso riesgo de distorsionar la creación artística. Pero además, cuando los datos biográficos esgrimidos sólo existen en la imaginación del crítico, como ocurre con la supuesta lectura del Marqués de Sade, o toman un carácter irracional al tratar de explicar una novela a partir de la residencia del autor en Francia (que también ha residido en varios países), resbalamos hacia un terreno más digno de ciertos personajes de Ionesco que de un intelectual razonable. En todo caso, entramos en una versión de la falacia biográfica que compite con la ficción, en el mejor de los casos.
II. c. Falacia intencional
En Intentional Fallacy (1946) W. K. Winsatt describió el error cometido por muchos críticos al creer que para entender el verdadero sentido o significado de una obra literaria es necesario conocer primero cuál era la intención del creador. Para los seguidores del New Criticism esto era confundir dos planos absolutamente válidos, como son el sicológico y el estético, pero que no están necesariamente relacionados en la génesis de una obra literaria. Para Di Pietro, la intención de Juan Carlos Mieses al escribir El día de todos es demostrarse a sí mismo que:
“Soy racista, se dice a sí mismo, y escribe su novela para probar que lo es”.
En otras palabras, la intención del novelista, ha descubierto el crítico, se resume en este hallazgo autobiográfico desmesurado: la admisión de un racismo que queda conjurado al ser reconocido. Lo que, en última instancia no se comprende, todavía fuese cierta esta explicación, es la medida en la que ella permite comprender mejor la novela.
II. d. Falacia afectiva
Tres años después de la publicación de Intentional Fallacy, en 1949, el filósofo norteamericano, Monroe C.Beardsley, publicó su ensayo The Affective Fallacy, en el que definía el error de interpretación del poema consistente en la tendencia a colocar los efectos emocionales provocados por éste en los lectores por encima del estudio de su estructura formal. Un tanto más crudamente describe el teórico portugués, Eliseo Vives, esta falacia al decir “… el crítico puede describir en la obra literaria calidades inefables y entender que estas confieren a la obra un valor específico; pero, desde ese momento, el crítico se condena a gruñidos emotivos que no interesan ya a nadie más que a él”. Lo que en ocasiones puede hacer difícil reconocer la falacia afectiva es el hecho de que una apariencia teórica representada por los términos utilizados por el crítico puede disimular su auténtica condición de reacción emotiva ante la obra literaria, que nada tiene que ver con ella, y sí completamente con el efecto que ha despertado en él. En Giovanni Di Pietro todo lo anterior se hace patente al referirse a un supuesto maniqueísmo que le atribuye al narrador-protagonista del relato al cual toma, inexplicablemente en un crítico literario, por el autor. De este modo, veremos cómo continuamente acusará a Juan Carlos Mieses de suscribir tal o cual posición, a favor o en contra de los haitianos, como si de una tesis doctoral de sociología se tratase y no de una obra de ficción. En palabras del crítico todo se va a resumir en que:
...“ya que dentro del maniqueísmo establecido en la novela los haitianos son los buenos, esta horrorosa matanza que se espera en la frontera va a ser sólo una prueba emocional de que la culpa de todas las desgracias del vecino país se encuentra con los dominicanos, los malos, por ser racistas”.
Ese maniqueísmo que Di Pietro le atribuye al narrador-protagonista no es parte de la estructura de la novela, y por interesante que pudiera parecer al crítico, sólo existe en el respetable ámbito de su subjetividad. Detrás de este tipo de argumentaciones, si cabe considerarlas así, lo único que hay son las reacciones emocionales del crítico a la obra literaria, para no llegar al extremo de Vives de llamarlas “gruñidos emocionales”.
II. e. Falacia de comunicación
Esta falacia, para Viñas Piquer, consiste en “una denuncia contra la tendencia a ver en el poema un ideario o una doctrina que el análisis saca a la superficie”. De todas las distorsiones de interpretación de la obra literaria, sin duda, se trata de la que más terribles consecuencias tuvo sobre muchos artistas. A lo largo de la historia, más dramáticamente durante el siglo XX, se satanizaron o se canonizaron muchos creadores sobre la base de su mayor o menor proximidad al menú ideológico del crítico. Desde una dimensión histórica lo anterior bastaría para condenarla. En el plano meramente teórico sorprende la ingenuidad de sus partidarios al dejarse seducir desmesuradamente por el fondo, si tal existiese, de la creación artística, en desmedro de los aspectos formales de la misma. Que todavía en el siglo XXI se siga esgrimiendo la falacia de comunicación es incomprensible, por decir lo menos. La expresión más acabada de la falacia en Di Pietro se revela cuando dice:
“La moraleja de esta escena es que la clave a la problemática situación entre República Dominicana y Haití la tendría la Iglesia Católica, la cual enseña que somos todos hermanos y que los dominicanos y los haitianos se llevarían de lo más bien con tan sólo practicar ese amor hacia el prójimo que enseña Cristo”.
Coherente con la falacia de comunicación, Di Pietro, agregará lo que sigue:
“En El día de todos, Mieses respalda esta posición, la hace suya y también la ofrece como la verdadera y única solución posible”.
Llegados a este punto, hemos visto con ejemplos tomados del texto de Di Pietro cómo sus errores críticos obedecen, en general, a un mismo mecanismo que consiste, unas veces en malinterpretar, otras en distorsionar la interpretación del texto analizado. En el primer punto, creo haber demostrado, como planteé al comienzo, que las opiniones del crítico sobre El día de todos de Juan Carlos Mieses malinterpretan los conceptos básicos de Lucien Goldmann y de Louis Althusser. En no menor medida, distorsiona la interpretación correcta del texto narrativo del autor debido al hecho de que incurre constantemente en las cuatro falacias que los diferentes representantes del New Criticism aconsejaban evitar al estudiar cualquier obra literaria. Respecto al concepto básico del Impresionismo del siglo XIX, al que aludí al comienzo diciendo que Di Pietro malinterpretaba, se trata concretamente de la tendencia a querer explicar la totalidad de la obra literaria remitiéndose exclusivamente a la vida del autor. Abusa del mismo, creo, en la medida en que más que apoyarse en la biografía de Mieses, va más lejos aún, y recrea, con una capacidad fabulatoria digna de mejor suerte, la vida del autor cuya obra critica. En esto mi reparo, más que estético como fueron los anteriores, es ético, por Di Pietro simplemente faltar de manera inaceptable a la verdad.
III. Balance final
Hasta aquí me he referido exclusivamente, como afirmé al comienzo, al ensayo del profesor Di Pietro El día de todos de Juan Carlos Mieses porque, en principio, no veía nada en el mismo de cuanto señalo hasta aquí que no pueda aplicarse a los otros dos. Obré de este modo, podría agregar ahora, porque he querido mantenerme dentro del ámbito estricto de la teoría literaria del siglo XX y de lo que ella aporta a esa otra modalidad de la lectura que se ha dado en llamar la crítica literaria. Entrar aquí en los dos artículos periodísticos del profesor Di Pietro me habría llevado a un terreno intelectual en el que abundan errores diferentes de los que acabo de tratar.
Mi labor ha consistido en decir qué no es la obra narrativa de Juan Carlos Mieses. Resta ahora pendiente otra tarea que su obra literaria merece de sobra. Se trata de ocuparse de decir qué es. No es posible que un esfuerzo intelectual que se extiende a lo largo de más de cuatro décadas no dé lugar a una respuesta de la crítica literaria provista de un decoro que condiga con su calidad. Sería un pecado de omisión intelectual imperdonable de parte de sus contemporáneos.
martes, 13 de septiembre de 2011
Encuentro entre universidades
Inmersos como estamos en el mundo de los libros, es de alegrar que nos lleguen noticias como estas.
Las correspondencias internacionales para difundir la cultura apoyados en los libros son sensacionales. Por ello me permito felicitarlo por los logros obtenidos en Panamá. Amén que el crecimiento sostenido por la presencia de su editorial en ferias de gran importancia los impulsará a seguir ganando nombre y prestigio y lograr divulgar las letras dominicanas que tienen mucho que enseñar al mundo.
Con estos blasones sería bueno buscar un acercamiento entre Universidades o apoyados por el Ministerio de Cultura de su país, para lograr un encuentro donde se tome en cuenta a la República dominicana como posible país invitado a la feria Internacional que se realizara prontamente en Guadalajara y de la cual todos sabemos la repercusión mundial que ha logrado.
Le reitero mis felicitaciones y espero entrar en contacto personalmente ahora en la Feria a realizarse en Nueva York en octubre próximo.
Reciba un fuerte abrazo
Juan Pedro Hernández Osuna
Las correspondencias internacionales para difundir la cultura apoyados en los libros son sensacionales. Por ello me permito felicitarlo por los logros obtenidos en Panamá. Amén que el crecimiento sostenido por la presencia de su editorial en ferias de gran importancia los impulsará a seguir ganando nombre y prestigio y lograr divulgar las letras dominicanas que tienen mucho que enseñar al mundo.
Con estos blasones sería bueno buscar un acercamiento entre Universidades o apoyados por el Ministerio de Cultura de su país, para lograr un encuentro donde se tome en cuenta a la República dominicana como posible país invitado a la feria Internacional que se realizara prontamente en Guadalajara y de la cual todos sabemos la repercusión mundial que ha logrado.
Le reitero mis felicitaciones y espero entrar en contacto personalmente ahora en la Feria a realizarse en Nueva York en octubre próximo.
Reciba un fuerte abrazo
Juan Pedro Hernández Osuna
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